América Latina y el Caribe: Enfrentando un nuevo shock de precios de los alimentos

Por Luis Cubeddu y Sebastián Sosa

(Versión en English)

Los precios internacionales de los alimentos están nuevamente en alza, principalmente como consecuencia de shocks climáticos a nivel mundial. Esto ha despertado inquietudes sobre su posible impacto en la inflación y en los sectores más vulnerables de la población.

Dos puntos a resaltar son el hecho que el alza reciente de precios de los alimentos ha sido menos aguda que en los dos episodios anteriores (a mediados de 2008 y comienzos de 2011), y que se observan diferencias importantes en la evolución de precios de las diversas materias primas. Por ejemplo, mientras el precio de la soja, el maíz y el trigo aumentó drásticamente, el del café y el azúcar ha caído. Según las proyecciones de mercado, el precio de la soja, el maíz y el trigo se mantendrá elevado el resto de este año, pero luego bajará gradualmente a medida que se normalicen las condiciones de la oferta.

Atentos a la inflación

El impacto del shock reciente de precios de los alimentos en la inflación doméstica de América Latina y el Caribe se está comenzando a sentir, aunque hasta el momento el efecto traspaso sobre la inflación subyacente ha sido muy limitado.

No obstante, las autoridades monetarias deben mantenerse atentas, ya que el impacto de los shocks de los precios mundiales de los alimentos en la inflación y las expectativas inflacionarias puede ser significativo y es a menudo rezagado. Los países con marcos de política monetaria más débiles deben estar especialmente alertas y preparados para actuar con decisión, teniendo en cuenta que en estos países la transmisión de shocks de precios mundiales a los precios internos de los alimentos y de éstos a la inflación subyacente ha sido históricamente elevada (para más detalles, véase nuestro estudio anterior). En países con regímenes de tipo de cambio fijo, o en economías dolarizadas, sería necesario limitar las presiones salariales.

Un impacto desigual

El impacto del aumento de precio de los alimentos sobre la balanza de pagos también será desigual en distintas áreas de la región. Los países del Cono Sur (que exportan soja, maíz y trigo) son los que más podrían beneficiarse, en tanto que los del Caribe, que importan grandes volúmenes de alimentos, serían los más perjudicados.

América Central también se debería ver afectada negativamente a pesar de ser un exportador neto de alimentos, ya que importa maíz y trigo (cuyos precios han subido) y exporta café y azúcar (que han bajado de precio). Estas tendencias están profundizando los desequilibrios externos del Caribe y de América Central, que han venido sufriendo durante años por los elevados precios de la energía.

Protegiendo a los pobres

Las políticas de protección a los pobres —quienes tienden a gastar una mayor proporción de sus ingresos en alimentación— deberán encuadrarse en un marco de recursos fiscales limitados. Aquellos países que necesitan recortar los niveles de deuda pública (el Caribe) o recuperar el margen de acción de política económica (América Central) tendrán que adoptar políticas de protección social manteniendo simultáneamente el gasto público total a un nivel sostenible. Asimismo, los países que están operando cerca de su nivel potencial (los países exportadores de materias primas de América del Sur), deberían —a fin de mantener bajo control la situación fiscal— reasignar el gasto desde otros rubros hacia programas de apoyo para los segmentos más pobres.

Los países podrían ampliar sus programas de protección social focalizados (evitando a la vez subsidios generalizados de precios), y reducir temporalmente los impuestos o los aranceles sobre los rubros de alimentos (evitando a la vez restricciones o impuestos a la exportación, que suelen distorsionar los incentivos de producción y luego son difíciles de eliminar). También se podrían contemplar políticas del lado de la oferta para estimular la producción de alimentos (por ejemplo, subsidios a fertilizantes y semillas), pero limitándolas a casos claros de fallas del mercado en el sector agrícola.

 

Deje su respuesta

*