Presente y futuro: Los planes de deuda pública para 2011 y años posteriores

Por Carlo Cottarelli

Como se señala en la actualización más reciente de Fiscal Monitor, este año la política fiscal en algunas de las principales economías avanzadas está tomando un rumbo muy distinto del previsto el pasado mes de noviembre.

Estados Unidos y Japón están desacelerando sus planes de reducción del déficit público y han optado más bien por seguir estimulando sus economías. Este cambio en los planes es más notable aun si se observa el saldo ajustado en función del ciclo, como se muestra en los gráficos. Parte del cambio en la orientación fiscal con respecto a nuestras anteriores proyecciones es atribuible a los resultados fiscales de 2010, que rebasaron en cierta medida lo proyectado, asunto al que me referiré más adelante. Sin embargo, la mayor parte de este cambio se debe a medidas adicionales de estímulo adoptadas en los últimos dos meses. Estos dos países tienen que transmitir señales más claras de su determinación de llevar a cabo el ajuste fiscal, detallando las medidas que adoptarán para reducir el déficit y la deuda a mediano plazo.

¿Qué ocurrió el año pasado?

En las economías avanzadas, los resultados fiscales de 2010 fueron en promedio un poco mejores que los estimados en la edición de noviembre de 2010 de Fiscal Monitor—aproximadamente un 0,3% del PIB—aunque con diferencias importantes de un país a otro.

El déficit fiscal medio de 2010 en las economías emergentes no varió en términos generales con respecto a nuestras estimaciones de noviembre, nuevamente en este caso con importantes diferencias entre los países. No obstante, tras estas cifras invariables se ocultan algunos hechos subyacentes importantes.

  • Por el lado positivo, el crecimiento de los ingresos ha sido sólido, gracias al aumento de los precios de las materias primas y de los activos y, en cierta medida, a una fuerte afluencia de capitales.
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  • Sin embargo, preocupa el hecho de que en varios países estos ingresos se hayan destinado a financiar un mayor gasto público. Esto está sucediendo en América Latina, por ejemplo, y es un fenómeno que hay que vigilar. Es probable que parte de estos mayores ingresos sean transitorios, pero que el gasto que financian no lo sea.

Diferentes países, diferentes planes

Sin embargo, ninguna reducción del déficit este año, sea cual fuere su magnitud, puede bastar para sanear completamente las finanzas públicas de los países. Tal cometido exige un esfuerzo de varios años.

¿Qué planes a largo plazo están trazando los países? El panorama también es variado en este respecto.

La comisión fiscal de Estados Unidos, en una labor excelente, formuló propuestas integrales y sólidas para la reducción del déficit a mediano plazo. Esperamos que sus recomendaciones no se desestimen pese a no haber logrado la mayoría calificada que necesitaban para ser sometidas a consideración del Congreso. En este sentido, es muy positivo que se haya atribuido importancia a las reformas fiscales de base amplia en el informe anual del Presidente Obama ante el Congreso la semana pasada, incluidas las restricciones del gasto discrecional, las medidas relativas a los ingresos y las reformas de las prestaciones sociales (sobre todo el gasto en salud). Esperamos con interés poder analizar las propuestas concretas del gobierno de Estados Unidos en el próximo presupuesto.

En Europa, los cambios han sido sobre todo de índole institucional. Algunos han sido positivos y otros no. El principal cambio ha sido la decisión del Consejo Europeo de crear un mecanismo permanente de gestión y resolución de crisis. No obstante, a nivel de cada país el informe Fiscal Monitor observa un cierto debilitamiento de las instituciones fiscales en Hungría, donde se cerró un organismo independiente de fiscalización.

En general, los riesgos soberanos siguen siendo agudos y en algunos casos han recrudecido desde noviembre de 2010. Esto destaca la necesidad de contar con planes de consolidación más robustos y específicos a mediano plazo.

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