El crecimiento mundial atraviesa una desaceleración pasajera

Por Olivier Blanchard

(Versiones en English, Português)

La semana pasada estuvimos en São Paulo, Brasil, para presentar nuestra actualización de las Perspectivas de la economía mundial del FMI.

Pese a una leve desaceleración, la recuperación de la economía mundial continúa, pero el período de convalecencia será largo. Los riesgos a la baja, tanto conocidos como nuevos, están agudizándose.

Nuestro pronóstico de crecimiento mundial es de 4,3% para 2011 y 4,5% para 2012, es decir, 0,1% más bajo en 2011 y sin variaciones en 2012, con respecto a lo previsto en abril. Como es normal, estas cifras ocultan resultados muy dispares entre las economías avanzadas y las economías emergentes y en desarrollo.

En el caso de las economías avanzadas, pronosticamos un crecimiento de 2,2% para 2011 y 2,6% para 2012, es decir, 0,2% más bajo en 2011 y sin variaciones en 2012. Y para las economías emergentes y en desarrollo pronosticamos un crecimiento de 6,6% para 2011 y 6,4% para 2012, es decir, 0,1% más alto en 2011 y 0,1% más bajo en 2012.

Dos países avanzados registran revisiones a la baja más pronunciadas. El primero es Japón, donde ahora predecimos un crecimiento negativo para 2011. Las perturbaciones causadas por el terremoto han sido más fuertes de lo previsto y explican la mayor parte de la desaceleración. Prevemos que los problemas se disiparán, y que la economía repuntará con más fuerza en 2012.

El segundo país es Estados Unidos, donde los pronósticos se han revisado a la baja un 0,3% en 2011 y 0,2% en 2012. Aunque es demasiado pronto para saberlo, nos parece que se trata de un bache en el camino, y no algo más preocupante. Factores específicos, concretamente el efecto de los precios del petróleo en el ingreso disponible, parecen haber tenido una incidencia importante. Pero suponiendo que los precios del petróleo permanecieran en general estables, conforme a las expectativas del mercado, el gasto de los consumidores y las empresas debería mantenerse constante en medio de lo que es, sin duda, una recuperación débil.

Las trabas al crecimiento aún se notan mucho en las economías avanzadas. La consolidación fiscal es necesaria, pero frena la demanda en la mayoría de los países. Las persistentes deficiencias en el sistema financiero, en particular los bancos subcapitalizados, están desacelerando el crédito. En cambio, en muchos países de mercados emergentes el riesgo es de sobrecalentamiento. Si bien están aplicando políticas más restrictivas, muchos de esos países necesitarán tomar más medidas.

Los riesgos para la recuperación son claros, y se inclinan más a la baja que hace tres meses. Me referiré a tres de ellos.

  • El primero es obvio y proviene de la periferia de Europa. En el mejor de los casos, el mejoramiento de la competitividad y el restablecimiento de la salud fiscal en algunos de estos países será un proceso largo y penoso. Se precisarán políticas enérgicas, concretamente consolidación fiscal, reformas estructurales y medidas para proteger a los más vulnerables. También se necesitará ayuda y financiamiento del extranjero, tanto oficial como privado: estos países no pueden enfrentar los problemas solos.

Es mucho lo que está en juego: si no se asume el compromiso de implementar las políticas, y si no se proporciona el financiamiento previsto, existe el riesgo de desencadenar un proceso desordenado de incumplimientos financieros y soberanos. Por lo tanto, el contagio al resto de Europa a través de varios canales entraña el riesgo de un descarrilamiento de la recuperación europea y quizás incluso de la recuperación mundial.

  • El segundo riesgo es de carácter fiscal, y afecta a un gran número de países avanzados. Muchos países, entre ellos Estados Unidos, aún tienen que adoptar un plan convincente de consolidación fiscal a mediano plazo. La falta de un plan de ajuste genera preocupación en los mercados. Las preocupaciones dan lugar a incrementos de las primas de riesgo, con el consiguiente aumento del costo de endeudamiento no solo para los prestatarios soberanos sino también para los privados, o empujan a los países a realizar ajustes fiscales precipitados que provocan contracciones bruscas de la demanda. En ambos casos, el crecimiento puede descarrilarse.
  • El tercer riesgo guarda relación con las economías de mercados emergentes. Por lo general es difícil distinguir en tiempo real la diferencia entre una economía dinámica y una que está sobrecalentándose, pero existen razones para pensar que varias economías de mercados emergentes pueden estar acercándose al límite. La inflación está aumentando más allá de lo que puede explicarse por el alza de precios de las materias primas y los alimentos. Las tasas de crecimiento del crédito y los precios de algunos activos comienzan a aparecer altos en relación con sus niveles históricos.

Algunas economías en las que la demanda interna es fuerte y las entradas de capitales son cuantiosas tienen que tomar decisiones difíciles en cuanto a políticas. Ciertos países, sobre todo en Asia, deberían permitir que sus monedas sigan apreciándose y que se reduzcan sus superávits en cuenta corriente. Otros, particularmente en América Latina, ya han permitido una apreciación importante, y los ajustes deben realizarse en otros márgenes. Todos tienen que utilizar una combinación adecuada de los instrumentos a su disposición —fiscales, monetarios y macroprudenciales— para moderar a tiempo el ímpetu de sus economías y evitar ciclos costosos de auge y caída.

Para concluir: La recuperación mundial continúa. Pero el período de convalecencia será largo. Y sin duda no es momento de descuidarse.

2 respuestas a “El crecimiento mundial atraviesa una desaceleración pasajera”

  1. [...] [ii] Véase:  http://blog-dialogoafondo.org/?p=959 [...]

  2. Leopoldo Alejandro Betancourt Lopez…

    El crecimiento mundial atraviesa una desaceleración pasajera…

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