Postal desde São Paulo: Las últimas noticias sobre las finanzas mundiales, y resulta que algunas son buenas

Por Carlo Cottarelli

(Versión en English)

La semana pasada presentamos en São Paulo, Brasil, nuestra evaluación más reciente del estado de las finanzas, la deuda y los déficits públicos. Muchos países están atravesando una dura etapa fiscal, pero es posible rescatar algunas buenas noticias, inclusive en Estados Unidos, donde este año el déficit será menor de lo que se había previsto. También evaluaré cómo inciden los nuevos datos en lo que, a nuestro juicio, se debe hacer en el futuro.

Voy a referirme primero a las economías avanzadas, donde, como ya se sabe, las finanzas públicas son en general más débiles, debido a los fuertes aumentos de los déficits y de los coeficientes de endeudamiento desde el comienzo de la crisis en 2008.

La mayoría de estas economías tenían previsto aplicar políticas fiscales más restrictivas este año, y las buenas noticias son que estos ajustes en su mayoría parecen estar bien encaminados. La mayor parte de las economías avanzadas, en especial Canadá y las economías de Europa, están avanzando a buen ritmo en la reducción de sus déficits presupuestarios. Algunos países, como Alemania e Italia, incluso están adelantados en esta tarea. Dadas las señales de que la recuperación en Europa se ha afianzado, estos países deben seguir avanzando en sus planes de ajuste fiscal.

Sin duda, la situación en algunos países de Europa sigue siendo difícil, como lo refleja el aumento de los diferenciales de los mercados financieros en Grecia, Irlanda y Portugal, así como en Chipre. Particularmente en Grecia y Portugal, las revisiones a la baja del crecimiento y otros factores implican que es necesario realizar nuevos recortes.

Algunas buenas noticias

En Estados Unidos, las novedades recientes en el ámbito fiscal son alentadoras: el crecimiento más dinámico de los ingresos y la desaceleración del gasto significan que el déficit en realidad se reducirá levemente este año, en lugar de aumentar, como se había previsto. Esto significa que el ajuste fiscal que se precisa para alcanzar el déficit fijado como meta para 2012 será de menor magnitud, y probablemente perjudicará menos al crecimiento.

Lo que aún falta en Estados Unidos es un consenso político en torno a los instrumentos y las metas que permitirán reducir la deuda y los déficits, y que deben formar parte de un plan de ajuste a mediano plazo creíble, con objetivos avalados por el Congreso. Sin ese plan, los rendimientos de los títulos públicos estadounidenses tarde o temprano empezarán a reflejar una prima de riesgo, lo cual no sería beneficioso ni para Estados Unidos ni para la economía mundial.

La reciente evolución favorable presenta excepciones en la región del Pacífico: Japón, Australia y Nueva Zelandia; es decir, tres países que sufrieron graves catástrofes naturales. El caso de Japón reviste particular interés: un presupuesto suplementario de aproximadamente ¾% del PIB que se aprobó después del tsunami ya fue incluido en la edición de abril de Monitor Fiscal. Ahora se prevé que un nuevo presupuesto suplementario incrementará el gasto el próximo año en alrededor de un 1% del PIB.

Japón, por lo tanto, tendrá el mayor déficit fiscal de todas las economías avanzadas este año y el próximo. Este nuevo debilitamiento de las cuentas fiscales hace aún más urgente trazar un plan claro y detallado de ajuste fiscal a mediano plazo.

Muchas economías emergentes están experimentando un rápido crecimiento, alimentado en ciertos casos por fuertes afluencias favorables de capital que están elevando los precios de los activos, y por el alto nivel de los precios de las materias primas. Algunas de estas economías están avanzando a buen paso en la aplicación de políticas fiscales más restrictivas.

Sin embargo, algunas economías emergentes aún presentan déficits considerables, en especial India, pero también Turquía, México y Brasil; nuestra opinión es que esto se debe a que estas economías están operando prácticamente a plena capacidad. De hecho, en 2012 convendría endurecer más las políticas, para así reducir el riesgo de sobrecalentamiento en estos cuatro países.

Evolución de América Latina

Como es lógico, en São Paulo hubo mucho interés en torno a la evolución de la región. Sin duda es muy alentadora la forma en que América Latina ha capeado el temporal financiero mundial. Es mucho lo que se ha logrado, por ejemplo, al fortalecer las instituciones fiscales y al mejorar la estructura de la deuda pública.

Como resultado, el contagio de la crisis en las economías avanzadas ha sido mínimo, lo cual contrasta gratamente con lo que solía suceder en el pasado. Aun así, es importante hacer una advertencia: como se indica en Monitor Fiscal, el déficit global de América Latina aún es más alto que el de mediados de los años noventa, y no se distancia mucho del promedio histórico. Los coeficientes de endeudamiento público en América Latina todavía se sitúan por encima de los de los países emergentes de Asia y Europa.

Muchos países de América Latina también se enfrentarán a fuertes presiones de gasto en el futuro, ya que se ha recortado excesivamente el gasto en infraestructura a lo largo del tiempo y se prevén aumentos del gasto en salud y pensiones. Esto significa que se debe hacer mucho más para afianzar la sostenibilidad fiscal y sentar bases sólidas para el futuro.

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